Project Description

¿Fin de lo binario en psicoanálisis?

Fim do binário na psicanálise?
End of the binary in psychoanalysis?

CAROLINA ROVERE

Miembro de la EOL Sección Rosario y de la AMP

Universidad Nacional de Rosario

RESUMEN

La pregunta que orienta este escrito está sostenida por la particularidad de nuestra época.  A partir de los estudios sobre el género y en especial de las teorías queer asistimos a un ascenso de lo no binario. ¿Qué sucede con el psicoanálisis? ¿Está lo binario abolido?

A lo largo de la obra de Lacan el estatuto de lo binario cambia.  Al comienzo de su enseñanza tiene un lugar de predominio; en el Seminario 20 lo binario queda situado del lado Todo fálico de las Fórmulas de la Sexuación, en tanto el No-todo es no binario.  Y en la última enseñanza, con el sinthome lo no binario alcanza su máxima expresión en el modo singular que tiene el sujeto de gozar.

PALABRAS CLAVE: Psicoanálisis | binario | no binario | Sexuación

RESUMO

A pergunta que orienta este escrito está sustentada pela particularidade de nossa época. A partir dos estudos sobre o gênero e em especial das teorias queer assistimos a uma ascensão do não binário. O que sucede na psicanálise? O binário está abolido? Ao largo da obra de Lacan o estatuto do binário se transforma. No começo do seu ensino tem um lugar de predomínio; no Seminário 20 o binário é situado do lado Todo fálico das Fórmulas da Sexuação, enquanto o Não-todo é não binário. E no último ensino, com o sinthome, o não binário alcança sua máxima expressão no modo singular que o sujeito tem para gozar.

PALAVRAS CHAVES: Psicanálise | binário | não binário | Sexuação

ABSTRACT

The question that guides this writing is sustained by the particularity of our time. From studies on gender and especially queer theories, we witness an ascent of the non-binary. What happens with psychoanalysis? Is binary abolished? Throughout Lacan’s work the status of the binary changes. At the beginning of his teaching it has a place of predominance; in Seminar 20, the binary is located on the Whole-phallic side of the Sexuation Formulas, while the Non-whole is non-binary. And in the last teaching, with the sinthome the non-binary reaches its maximum expression in the singular way that the subject has in order to the jouissance.

KEY WORDS: Psychoanalysis | binary | not binary | Sexuation

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Binario y posición sexuada

Lo binario fue introducido por el psicoanálisis desde Freud, principalmente en relación con la posición sexuada y a partir de la lógica falo-castración.  Entre los años 1923 a 1925 escribió tres textos fundamentales: “La organización genital infantil”, “El sepultamiento del complejo de Edipo” y “Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica”. En estos escritos Freud se detiene sobre las diferencias entre los sexos y se sustenta en la distinción fálicos y castradas. Además plantea el recurso con el que cuentan las mujeres para resarcirse de la castración:  la ecuación simbólica pene- niño. En ese momento Freud propone que un hijo puede ser el sustituto de ese falo, y así como el hombre porta su órgano, la mujer es quien puede tener un hijo.

Lacan, a la altura del Seminario 5 y siguiendo los pasos freudianos, nos dice que la salida del complejo de Edipo implica la asunción de la posición masculina o femenina en relación al padre: “Se trata para el niño de identificarse con el padre como poseedor del pene, y para la niña de reconocer al hombre como quien lo posee” (Lacan, 1957-58, p.202)

Para Freud, la lógica falo- castración es un fenómeno central de las neurosis. Recordemos la importancia de la primacía fálica, tal como lo escribe en 1923:

El carácter principal de esta organización genital infantil es, al mismo tiempo, su diferencia respecto de la organización genital definitiva del adulto. Reside en que, para ambos sexos, solo desempeña un papel un genital, el masculino. Por lo tanto no hay un primado genital, sino un primado del falo. (Freud, 1923)

En el caso Hans se detiene a investigar la neurosis infantil y aclara que la castración tiene sentido en tanto hay primado fálico: un tiempo comandado por el hacepipí para todos. En este historial agrega una nota al pie en el año 1923 efecto de una discusión con Lou Andreas Salomé. Ella consideraba que hay castración con las distintas pérdidas de la infancia: el pecho materno, la deposición de las heces, el acto mismo de nacer, pero Freud sostiene que “el complejo de castración se limita a la pérdida del pene” (Freud, 1909, p.9).

Para Freud el primer juego en los niños también está regido por la oposición del lenguaje: fort-da. Lacan amplía el campo simbólico a partir del significante bajo este axioma expresado por Miller: “un significante no es sin otro significante” (Miller, 2018, p. 51). De esto se deduce que lo simbólico como oposición es binario y por lo tanto está dentro del universo fálico.

Es importante subrayar que la lógica falo-castración es la perspectiva que divide a los sexos en dos, es el universo simbólico y además, para Lacan en sus primeros tiempos, da la clave de lo que será la estructuración subjetiva según qué destino se le da a la castración: la neurosis resulta de la represión, la perversión de la renegación y la psicosis del rechazo.

¿No más padre?

La primera época de la enseñanza de Lacan giró alrededor de la pregnancia del padre, es así como el significante privilegiado de la neurosis era el Nombre del Padre (NP) como el que instaura la posibilidad de metaforizar el deseo (de la madre). En el movimiento simbólico, el Padre es el ordenador de las estructuras porque es la ley, entendida como padre simbólico, es decir como padre muerto. Lacan nos dice que el padre es una función, como en matemática F(x) y por lo tanto cualquiera puede ejercer ese lugar. Esta función es necesaria y se impone de maneras diversas en cada cultura. Además el padre en tanto límite, es una herramienta para neutralizar lo destructivo, un freno que hace posible una regulación a la pulsión de muerte.

Nos recuerda Marie Hélène Brousse que el nombre del padre permitía definir lo masculino y lo femenino, y que la identidad sexual era un binario presente tanto en lo imaginario como en lo simbólico (Brousse, 2018). Quiero detenerme en este punto, ya que para Brousse el NP no solo nos permite definir femenino-masculino, sino que también agrega que lo binario de la identidad sexual está en lo imaginario y simbólico. Veamos esto: lo simbólico es binario porque el falo mismo participa de ese movimiento de oposición al igual que el lenguaje, y lo imaginario también se rige por una lógica binaria inherente a la dinámica especular yo-otro; por eso todo lo medible y comparable participa de este criterio. No obstante en psicoanálisis hay algo que excede a lo binario: lo real.

A partir de las Fórmulas de la Sexuación el binarismo pierde consistencia, se agrega el No-todo como espacio suplementario. En este sitio solo tenemos de lo Uno, no medible, ni comparable. Luego, en su última enseñanza con la propuesta de la lógica nodal, el binario también se diluye por la primacía del nudo. Se trata de tres redondeles, y si bien tanto S como I pertenecen a un movimiento binario, R no participa de la misma lógica y menos aún el nudo que enlaza a los tres. Porque lo fundamental no es tanto el redondel sino el nudo como lo que “existe al elemento cuerda” (Lacan, 1975-76, p. 63) Este nudo que está hecho de una materialidad distinta a la cuerda o redondel es la clave del goce de un sujeto. Lacan lo llama sinthome y lo define como “lo que hay de singular en cada individuo” (Lacan, 1975-76, p. 165).

Ya a partir de los años sesenta, Lacan anticipa la declinación del Padre, y esto no es sin consecuencias. Veamos qué decía en una intervención en el Congreso de Estrasburgo:

 “Yo creo que en nuestra época, la huella, la cicatriz de la evaporación del padre, es la que podemos situar bajo el acápite “la segregación”. Pensamos que el universalismo, la comunicación de nuestra civilización homogeinizan las relaciones entre los hombres. Al contrario, pienso que lo que caracteriza a nuestra época es una segregación ramificada, reforzada, que produce intersecciones a todo nivel y que no hace más que multiplicar las barreras” (Lacan, 1968)

Esta afirmación es muy audaz para le época, en primer lugar porque no habla de declinación o caída, plantea literalmente una evaporación del padre, y decirlo de esta manera es afirmar una desaparición más radical. Por otra parte, propone que la segregación es un efecto directo de la inexistencia del padre. Es un tema muy actual porque hay una clara promoción a la abolición de lo paterno. Es así como tenemos que preguntarnos si la evaporación del padre no se lleva puesta a la ley como elemento regulador. Y así, abolir al padre nos puede dejar en la aridez absoluta del sin límite, en lugar de lo que se supone es una ventaja a la hora de las relaciones entre los seres humanos.

Pero también plantea en el mismo Seminario 23 que “se puede prescindir del Nombre del Padre. Se puede prescindir de él con la condición de utilizarlo” (Lacan, 1975-76, p. 133) Echar mano o utilizarlo es reconocerlo como una herramienta, es decir: algo que se usa cuando se necesita. Esto implica un giro importante al estatuto del padre en tanto pasa de ser el referente del sujeto a ser un recurso, no por eso menos imprescindible.

Femenino o No-todo

Las Fórmulas de la Sexuación de Lacan son el gran invento que marca un quiebre con el binario fálico. El eslogan “no hay relación sexual” revolucionó la clínica y el modo de concebir la relación entre los sexos.

Eric Laurent en el año 1999 planteaba lo siguiente:

“La especie humana no está adaptada a mucho más que a matarse con un vigor llamativo; por otra parte está el deseo de saber si una especie puede o no soportar a la otra – ya que Lacan complicó un poco la cosa darwiniana al explicar que los hombres y las mujeres no son de la misma especie” (Laurent, 1999, p.47)

Laurent articula aquí dos cuestiones fundamentales, en primer lugar subraya la existencia de la pulsión de muerte como algo inherente a los seres humanos y que por lo tanto se hace presente en las relaciones entre hombres y mujeres; y por otra parte emplea la metáfora de dos especies distintas como modo de decir de la no relación sexual. Es más, si articulamos la pulsión de muerte con la no relación sexual, podemos decir que la intolerancia y lo insoportable que se torna el Otro sexo para cada uno estaría al servicio de liberarla. La pulsión de muerte liberada se presenta hoy cada vez más como el ascenso feroz de la segregación y los femicidios.

Analicemos ahora estas escrituras deteniéndonos en dos puntos. El primero es la pregunta por la conexión o no entre un lugar y el otro. Y el segundo es por el estatuto de la(s) línea(s) que sale(n) de La. En relación con el primer punto, visualmente se observan dos pisos y dos lados. Los cuatro espacios están separados por líneas divisorias.

Pero a la vista se nota una diferencia entre los dos pisos: en el superior no hay conexión entre un lado y el otro y en el inferior no solo hay pasaje y atravesamiento de uno a otro, sino que hay una suerte de dinamismo que imprimen las flechas. Desglosemos un poco esto. En el piso de abajo Lacan escribe los goces: el fálico y el goce Otro o femenino. Y el pasaje se da de la siguiente manera: Del lado izquierdo que es el territorio masculino, vemos una línea que se dirige de S a a atravesando el lado femenino. Lacan nos dirá que allí tenemos al fantasma. Es decir al neurótico, sea hombre o mujer. Pero del lado femenino tenemos a La mujer tachada, porque no existe alguien que se pueda proclamar referente de lo femenino. No hay nadie que sepa qué es ser mujer, porque es el vacío el que comanda este sitio.

Entonces, con respecto a la diferencia entre arriba y abajo vemos que cuando se trata del goce nada es estanco, hay movimientos, articulaciones y atravesamientos.
Pasemos ahora al otro punto que está relacionado al planteo anterior. Se observa en el esquema que La se conecta con los dos goces porque de ahí salen dos flechas: hacia el fálico y el femenino. Pero, ¿no se puede pensar que es una sola línea que se dobla y hace vértice en La.? Si la mujer tiene conexión con el goce fálico y el goce femenino, podemos proponer que es un solo cursor, una sola línea quebrada que tiene un movimiento continuo y una apertura variable. ¿Qué consecuencias podrían extraerse de ubicar una sola línea en lugar de dos? Cómo primera idea se podría decir que el goce es en singular y que por momentos hay un predominio de lo ilimitado sobre el límite y en otros hay una pregnancia mayor del goce fálico por sobre el femenino. Esta perspectiva puede deducirse a partir de lo dinámico de las flechas en la variabilidad constante del goce, aunque no habría que desconocer que la línea que vincula con el goce fálico tiene mayor longitud.

¿Fin de lo binario?

La pregunta por el fin de lo binario es correlativa a la pregunta por el fin del padre. Si habíamos planteado que para el psicoanálisis el nombre del padre hacía posible dividir los sexos en dos, la frase: “no más padre” nos conduce directamente al final de lo binario. Hoy más que nunca es algo que se promociona bajo la rúbrica: ¡“No más patriarcado”! Junto a esto, se presentan sujetos que dicen exceptuarse del binarismo y como efecto nos encontramos con un ascenso de lo trans.

Los feminismos son hijos de una lógica binaria. Son el testimonio de la división de los sexos en dos, ya que surgen como distintas formas de hacer valer los derechos de las mujeres frente a los hombres. Es por eso que las teorías que hoy intentan abolir el binarismo, ya no hablan de feminismo, sino de post- feminismos, tal es el caso de los teóricos queer. Por ejemplo Monique Vittig, una autora muy reconocida, dice que “las lesbianas no son mujeres”, en un intento de sacar a las lesbianas del pensamiento heterosexuado (citado en Sáez, 2001, p.106).

Lo no binario nos introduce en un mundo en donde cada vez las diferencias de los sexos son más difusas, Del Lagrace Volcano, fotógrafo queer, ha realizado una serie de imágenes que muestran sujetos con indefinición sexual (Del lagrace, s.f) Estas fotografías ponen en evidencia la no distinción de sexos; femenino y masculino se presenta como un continuo  moebiano. Es más, plantea una imposibilidad de establecer una “verdad” de lo masculino o lo femenino, y agrega que estas imágenes son efectos de prácticas corporales (Sáez, 2001, p. 160). Justamente cuando se habla de prácticas corporales, para el psicoanálisis se trata de modos de gozar de un cuerpo. En las fotos de Del Lagrace se observa lo masculino y femenino juntos, es uno y otro. En esa línea F Ansermet nos dice: “hoy todo sería posible entre lo masculino y lo femenino. Sería necesario no fijar nada en la educación de los niños. ¿Habremos llegado a los tiempos de lo que se llama el género fluido, así como existe el amor líquido? (Ansermet, 2014)

Pero me quiero detener en esta perspectiva que podemos hacer resonar con los desarrollos que Derrida toma de Mallarmé. En su libro La diseminación le dedica un apartado al himen de Mallarmé, o ese entre dos en donde nada ocurre, porque están dos cosas juntas y a la vez sin elección. No se trata de uno u otro sino de uno y otro siempre.

“Mallarmé señaló con la sintaxis en el punto de su esterilidad o más bien de lo que se llamará inmediatamente, provisionalmente, analógicamente, lo indecidible…Operación que a la vez introduce la confusión entre los contrarios y tiene lugar entre los contrarios. Lo que aquí cuenta es el entre, el entredós del himen. El himen tiene lugar en el entre en el espaciamiento entre el deseo y el cumplimiento, entre la perpetración y su recuerdo. Pero ese medio del entre no tiene nada que ver con un centro “.  (Derrida, 1975, p. 320-21)

Si pensamos que este entredós que Derrida extrae de Mallarmé puede articularse con la lógica de lo trans como no binario: ¿Se trataría así de la perpetuación de lo masculino y femenino sin elección por uno u otro?  En el Seminario 19 Lacan formula lo indecidible como una categoría del No-todo, que se sitúa entre lo imposible y lo contingente (Lacan, 1971-72, p. 203) ¿Nos llevaría lo trans a presentificar lo indecidible en el sexo?

Entonces: ¿está lo binario abolido por el psicoanálisis a partir de la última enseñanza de Lacan? Creo que no; si consideramos el Seminario 20 como el punto de inflexión, podemos ver que en las Fórmulas el binario está del lado Todo y lo femenino es de lo Uno, es decir sin Otro. Si bien el lado No-todo o femenino de las Fórmulas de la Sexuación es un territorio que no tiene ley, Lacan con la escritura de los Matemas plantea la presencia de los dos lugares, no es uno u otro sino un lado y el Otro: Todo (con referente) y No-todo (sin referente). No deja atrás el lado Todo sino que lo conserva y al decir de Jean Claude Milner nos encontramos con una co-presencia (Milner, 1983, p.132).  El Todo es binario y el No-todo es no binario. En psicoanálisis hay binario y hay no binario.

A lo largo de su obra, Lacan produce distintas torsiones en su enseñanza. El punto de partida es la obra freudiana que tiene al falo como eje y se expresa en un binario. A medida que transcurre el tiempo se aleja de esta lógica, con el matema  lo binario queda del lado Todo y se agrega lo no binario que configura el Uno. Al final de su enseñanza, más lejos aún del binarismo, Lacan habla de sinthome como ese nudo que cada quien conforma a partir de su goce singular, esa modalidad propia que se inventa alguien para habitar el mundo de los hablanteseres.

REFERENCIAS

  • Brousse, M-H. (2017) “Las identidades, una política, la identificación, un proceso y la identidad, un síntoma”, XVI Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Disponible AQUÍ.

  • Del Lagrace Volcano, Classics. Derrida, J. (1975) La diseminación, España, Espiral, 1997. Disponible AQUÍ.

  • Freud, S. (1909) “Análisis de la fobia de un niño de cinco años, en Obras Completas T. X, Buenos Aires: Amorrortu Editores: (1993)

  • Freud, S. (1923). “La organización genital infantil”, en Obras comple­tas, Buenos Aires, Amorrortu. (1993).

  • Freud, S. (1924). “El sepultamiento del complejo de Edipo”, en Obras comple­tas, Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (1993).

  • Freud, S. (1925). “Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual ana­tómica”, en Obras completas, Buenos Aires, Amorrortu, 1993.

  • Lacan, J. (1957-58), El Seminario, Libro 5, Las formaciones del inconciente. Buenos Aires, Paidós, 2005.

  • Lacan, J. (1968) Intervención sobre la exposición de M. de Certeau: «ce que Freud fait de l’histoire. Note à propos de: «Une névrose démoniaque au XVIIe siècle», Congrès de Strasbourg, le 12 octobre 1968. Lettres de L’école Freudienne 1969 n° 7 page 84.

  • Lacan, J. (1971-72). El Seminario: Libro 19,…Ou pire, Buenos Aires, Paidós, 2012.

  • Lacan, J. (1972-73). El Seminario: Libro 20, Aun, Buenos Aires, Paidós, 1998.

  • Lacan, J. (1975-76).  El Seminario: Libro 23, El sinthome, Buenos Aires, Paidós. (2006).

  • Laurent, E. (1999) Posiciones femeninas del ser, Buenos Aires, Tres Haches.

  • Miller, J.-A. (2018) Del síntoma al fantasma. Y retorno. Buenos Aires, Argentina, Paidós.

  • Milner, J.-C. (1983) Los nombres indistintos, Buenos Aires, Argentina, Manantial. 1999.