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Nota editorial

Lo que nos toca el cuerpo

FLORY KRUGER

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Es un gran placer escribir la nota editorial de este tercer número de Cythère?, la Revista de la Red Universitaria Americana de la Fapol, (RUA). Es un gran placer porque crearla fue uno de los objetivos desde los comienzos de mi gestión. No fue sencillo por los requisitos que impone la Universidad y que no siempre los analistas conocemos. Además había que lograr un acuerdo entre las tres Escuelas de América, ya que cada Universidad, tiene diferentes exigencias y se debían contemplar las particularidades en cada país. Finalmente y gracias al trabajo decidido, eficaz y paciente de su Editora Mariana Gómez, ya presentamos hoy, su tercer número.

Uno de los objetivos de la FAPOL, es apoyar la presencia de nuestros colegas en los ámbitos universitarios. Si bien durante mucho tiempo esta presencia fue cuestionada, nosotros sostenemos que se trata de un lugar estratégico para impulsar, preservar y extender el crecimiento del Psicoanálisis. En esta linea, una Revista como Cythère?, escrita por psicoanalistas y dirigida a la publicación de trabajos originales de ensayos, o bien de productos de investigacion, se suma a ese objetivo.

El tema que aborda este número se refiere al cuerpo, tambien a los afectos y a un real inesperado. Este último punto lo estamos viviendo hoy en tiempo real. ¿Hay algo más inesperado que este nuevo virus que tiene a la humanidad entera amenazados? Sin duda esto nos toca el cuerpo, no solo porque en ocasiones termina con muchas vidas, o sea que la muerte esta presente, sino porque despierta en la mayoría de la población ese afecto por excelencia que es la angustia.

Por eso quise dar una vuelta por el tema del cuerpo desde nuestra perspectiva psicoanalítica, de ahí el título de esta nota editorial.

Son conocidas muchas de las teorías que se sostienen tomando como centro el cuerpo, fundamentalmente las corrientes psicosomáticas que llenan el cuerpo de sentido; el famoso ejemplo de la madre que muerde desde adentro a los ulcerosos, esa madre que J. Lacan veló, para poner en su lugar a das ding, la cosa.

No siempre el cuerpo ocupó en la obra de J. Lacan, el lugar que tuvo al final de su enseñanza, hay que decir que en los comienzos, estaba relegado, dejado de lado.

¿Qué pasa cuando el cuerpo no está?, el goce no encontrará su alojamiento y al no encontrarlo quedará fuera de juego, excluido, y solo se hará presente en sus retornos: cuerpo despedazado, psicosis, lo siniestro freudiano, etc. Esta manera de tratar el cuerpo tiene como consecuencia que el final de una cura no encontrará su punto de cierre quedando de este modo el análisis en el estatuto de lo interminable. Un análisis sin cuerpo, hace de la presencia del analista una formación del inconsciente, es decir, un articulador de significantes cuyo único destino es excluir la pulsión.

La nueva concepcion del síntoma que nos presenta Lacan, como retorno de lo real, introduce el cuerpo ya no como una amenaza a lo simbólico, sino como reclamo de regulación. En esta línea, la inclusión de la letra posibilita que lo real y el goce encuentren una nueva versión del síntoma al final del análisis. Lacan inventa una nueva escritura nombrandola sinthome. Final que desplaza al deseo y al inconsciente para que el sujeto encamine su cuerpo afectado por lo simbólico, por el camino del amor sin límites.

Es un camino que no depende de las pruebas de amor, que no depende de las decisiones del yo, que no depende de los desplazamientos del deseo, es un camino que nos permitirá enfrentar lo inesperado con la consistencia que ese nuevo síntoma nos da, ya no como respuesta necesaria sino adecuada, adaptable a la contingencia de lo real que se nos presenta.

El coronavirus que hoy nos ocupa encuentra indefensos a los mayores, a los que llaman población de riesgo, porque a lo largo de su vida han gastado su capacidad de crear nuevas defensas. El sinthome en cambio, es una defensa que no se gasta con las infecciones, es lo que nos permite a cualquier edad tener los recursos para responder a lo real desregulado.

¿Qué otra cosa hacemos en nuestra clínica sino avanzar buscando las respuestas singulares de cada sujeto? No nos dedicamos a calmar la angustia sino a enfrentar lo inesperado con la maxima consistencia que nos da el sinthome. Recordemos que el sinthome es terapéutico y obviamente lo es en la medida en que desarticula todas las formas de indeterminación neurótica y posiciona al sujeto en la figura genérica de saber hacer con lo que hay. El deseo del analista es un deseo advertido de imposibles y la irrupción actual de la pandemia nos hace presente la potencialidad de lo irregulable. Por eso no perdemos las esperanzas en la ciencia.

En este número el lector se encontrará con textos muy atractivos que tocan temas diversos en linea con la convocatoria.

Destaco el texto de J.A. Miller, “El síntoma es una paradoja”. Es interesante y muy esclarecedor  el ordenamiento que realiza del concepto de síntoma, desde ser causa de sufrimiento hasta transformarse en una satisfacción, en un valor de goce.

Dos trabajos toman obras literarias para analizarlas desde los desarrollos de J. Lacan. Rosalba Guzmán Soriano, a partir de “Epifanía de una muerte anunciada”, interroga la sexualidad femenina y pone en juego el acto que transforma a Martina en una verdadera mujer.

En la misma linea de la sexualidad femenina, Gabriela Dupin y Nathalia Carvalho da Silva trabajan la escritura como lo que puede hacer borde al vacío, en la devastación femenina.

El ensayo de Claudia Lijtinstens describe los cambios producidos en los lazos sociales actuales y las nuevas formas de satisfacción, lo cual exige al analista una reinvención, cuidando de no correrse de la función Deseo del analista, como motor y causa.

Mario Elkin Ramirez muestra, a partir del testimonio de una guerrillera colombiana, como dos acontecimientos de cuerpo la condujeron a ingresar al grupo insurgente.

La mirada clínica está presente también en el trabajo de Claudia Subieta, quien interroga distintos modos de nominación desarticulados del amor y del deseo, en una melancolía no desencadenada. Como así también en el trabajo coordinado por Vera Gorali que define y pone al debate las nociones de real, afectos y acontecimiento de cuerpo en el discurso analítico. Toma para ello, un testimonio de pase y una mención clínica.

El tema de la posverdad esta tomado en el trabajo de Florencia Reali, quien reflexiona sobre este fenómeno a la luz de la obra de Freud y del filosofo Zygmunt Bauman, sin dejar de incluir el concepto lacaniano de verdad como no-toda.

Contamos también con la excelente presentación de Marcus André Vieira sobre el libro, que es el resultado de la tesis de maestría de Irene Kuperwajs.

Como broche de oro, podrán leer lo que consideramos un homenaje a nuestro querido amigo y colega Roberto Ileyassoff, “Ropo”. Su texto no es un ensayo ni una investigación en el contexto de una Universidad, pero en su testimonio la letra de la Universidad está presente, porque de eso se trata, del testimonio de su encuentro con Lacan y los efectos que eso le produjo.

Este será el último número de Cythére durante mi gestión en la Fapol, por lo tanto quiero agradecer a todos los colegas que con tanta dedicación y seriedad han sostenido su trabajo. Al Comité de Arbitraje, que lleva adelante la lectura detallada de cada trabajo, al Comité Editorial por sus sugerencias, al Comité de Redacción por la revisión al detalle de cada texto, a los Directores Responsables por sostener y apoyar su existencia, al Consejo Editorial que la hace posible pero fundamentalmente mi profundo agradecimiento y reconocimiento a su Editora, Mariana Gómez, quien sostuvo este dificil proyecto, siempre con el mismo entusiasmo, con la misma pasión, enfrentando y sorteando todas las dificultades y los obstáculos que se fueron presentado.

La lectura de este tercer número de Cythere?, los llevará a realizar un viaje equivalente al “Viaje a la isla del amor”, pintura de Jean-Antoine Watteau, que elegimos como la ilustración que representa a nuestra revista, solo que este viaje además de ser amoroso, les dejará como saldo, una verdadera transmisión. Por eso les recomiendo su lectura.